La mezcla de 5-cloro-2-metil-4-isotiazolin-3-ona y 2 metil-isotiazolin-3-ona (MCI/MI) es un conservante con gran poder biocida1, utilizado en la industria cosmética, del papel, pinturas, pegamentos, gomas artificiales y como desinfectante en los sistemas de refrigeración por su poder antibacteriano. Es conocido por su gran capacidad de sensibilización con el consiguiente desarrollo de eczema alérgico de contacto tanto en consumidores de cosméticos como en el personal que trabaja en la industria que lo manipula.
Presentamos el caso de una mujer de 27 años, licenciada en química, trabajadora en una empresa de manipulación de productos de torres de refrigeración. Manipulando el producto químico Mefaclen® (5-cloro-2-metil-4-isotiazolin-3-ona y 2 metil-isotiazolin-3-ona 3:1, diluido al 14% en agua, siendo su pureza del 99,9%), sufrió inmediatamente quemaduras accidentales con aparición de lesiones tipo placa, eritemato-edematosas, algunas de ellas con erosiones superficiales, de forma salpicada en zonas expuestas (escote, cuello, brazos y dorso de los pies) (fig. 1). Inicialmente fue tratada con curas vaselinadas. A las 120 horas presentó empeoramiento de las lesiones previas con extensión de las mismas y aparición de nuevas lesiones eritematosas, vesiculosas, muy pruriginosas en zonas donde no se había derramado el producto químico (fig. 2). Sospechándose eczema alérgico de contacto (EAC) fue tratada con corticoterapia oral a dosis de 0,5mg/kg/día durante 7 días y aplicación de valerato de betametasona 0,05% dos veces al día, con resolución completa de las lesiones.
Se realizaron pruebas epicutáneas, dispuestas durante 48 horas en la parte alta de la espalda, con las baterías estándar de GEIDAC (Grupo Español de Investigación en Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea) (True test, Mekos laboratorios Aps. Dinamarca y alérgenos adicionales de Chemotechniques diagnostics, Suecia) sobre parches Finn Chambers (Tuusula, Finlandia) y con diferentes concentraciones de la mezcla de 5-cloro-2-metil-4-isotiazolin-3-ona y 2 metil-isotiazolin-3-ona usada por la paciente diluidas en solución acuosa.
Se realizó lectura a las 72 y 168 horas siguiendo las directrices del International Contact Dermatitis Research Group (ICDRG). La paciente presentó positividad a MCI/MI de la batería estándar (0,04mg/cm2 en celulosa) D3 y D7 (++) y a los propios a las concentraciones de 0,01% (agua) D3 y D7 (++), 0,001% (agua) D3 (+) y D7(+/-), 0,0001% (agua) D3 (+) y D7 (-).
La sensibilización a isotiazinolonas se puede producir por la exposición en pequeñas cantidades durante un tiempo variable o por exposiciones a grandes cantidades, como es el caso de quemaduras químicas. A pesar de las medidas de protección empleadas en la industria, la sensibilización por dicho producto es frecuente, debido a su gran poder sensibilizante2-4. La mayoría de casos profesionales descritos en la literatura se tratan de una dermatosis por la exposición recurrente al producto a concentraciones muy bajas5,6, aunque también existen casos similares al de nuestra paciente, en los que la sensibilización ocurre tras una exposición accidental a grandes cantidades.
En las últimas décadas, debido al incremento de sensibilización a este producto (se estima una prevalencia del 5% en pacientes dermatológicos en los que se realizan pruebas epicutáneas por sospecha de EAC en Europa)7, la cantidad recomendada en los diferentes cosméticos en la actualidad es de 10-15ppm como dosis no alergénica. A pesar de usarse mínimas cantidades, la sensibilización a MCI/MI se produce, por tanto, en la industria; al utilizarse mayores cantidades y de mayor pureza dicha sensibilización ocurre más rápidamente en el tiempo.
Se han descrito 17 casos de sensibilización a MCI/MI tras quemaduras accidentales con dicho producto8-12. Existen casos como el descrito por Christoforus8 en un trabajador de una fábrica automovilística, en el que la aparición de eczema se produjo en menos de 24 horas. Kanerva y cols9 demostraron la sensibilización en dos trabajadores que sufrieron quemaduras tras exposición a MCI/MI y a las 24 horas se complicaron con reacciones eczematosas, demostrándose en las pruebas epicutáneas la positividad para el mismo. Otras variantes de las isotiazolinonas también han demostrado producir sensibilización tras quemaduras accidentales13,14.
La aparición de las lesiones eccematosas, tras la quemadura química, fue de muy rápida evolución (menos de 120 horas). En este caso la sensibilización podría haberse producido en el momento de la quemadura, teniendo en cuenta la cantidad a la que se expuso y la pureza del producto, o que ya estuviese previamente sensibilizada al mismo por el uso diario (aunque la paciente negaba haber tenido lesiones cutáneas previamente). El momento de la sensibilización, por tanto, es imposible de datar, ya que no disponemos de pruebas epicutáneas previas al momento de las quemaduras.